Monte_Olimpo

El Olimpo de los Dioses

El Bachillerato es una etapa educativa extraña. Es muy corta, sólo dos cursos, y ha mantenido la tradición más puramente academicista del sistema educativo tradicional. En sólo dos años, y con el objetivo completamente coherente de intentar formar de la mejor manera (tradicional) posible, se intenta imbuir de contenidos y de conocimientos al alumnado porque se entiende que no vienen lo suficientemente y académicamente preparados de la Secundaria y porque tienen que pasar una prueba de acceso o una reválida (o las dos en una como parece que va a suceder a partir del curso que viene). Esa visión tradicional del bachillerato se ha ido desmoronando, como tantas cosas en este mundo incierto y cambiante, debido a la falta de alternativas formativas al bachillerato, lo que ha provocado que muchos alumnos que no tienen el “perfil” clásico del bachillerato se hayan matriculado en él con lo que se ha provocado una “secundarización” del mismo, hablándose muchas veces entre el profesorado de un 5º de ESO para el primer curso de bachillerato. Pero también, por lo excesivamente teórico del planteamiento de la etapa, que no se adapta para nada a los nuevos tipos de aprendizaje.

Esta situación preocupante ha provocado una reacción lógica en parte del profesorado, que no comparto por diferentes razones que explicaré más adelante, que es volverse más exigente académicamente tanto en la propia etapa como en la selección del alumnado orientado al mismo. Se busca el “perfil” clásico e incluso algo más exigente. Parece que sólo los elegidos, una mínima parte del alumnado que termina secundaria, debería matricularse. Se quiere evitar esa “secundarización” desbrozando el camino. Y no comparto este elitismo, aparentemente justificado, para tener unos bachilleres mejor formados (tradicionalmente), por varios motivos:

  1. La experiencia. He escuchado muchas veces “este no sirve”, “es de diversificación” o “se ha metido aquí para no estar en la calle”, por ejemplo, de alumnos que luego hicieron el bachillerato bien y tienen su carrera. No eran brillantes, no estaban entre los elegidos, los quisieron excluir, pero pudieron con todo.
  2. La voluntad. Del alumno, pero también de su familia y de sus profesores ayudándole, para superar una etapa difícil. No contamos muchas veces con un factor clave, la motivación, la voluntad por conseguir algo.
  3. La evolución del alumno. La capacidad de madurar y de hacer frente a los retos no les viene a todos los alumnos a la vez, ni al mismo tiempo, no tiene porqué coincidir con la terminación de 4º de ESO, puede ser después y les podemos cerrar el camino.
  4. La sociedad. Una sociedad cambiante, que lanza mensajes equívocos al alumnado y a la que la Escuela no termina de adaptarse, y menos en un nivel tan academicista como el bachillerato.
  5. El nuevo aprendizaje. Las nuevas formas de aprendizaje, el aprendizaje informal, las redes sociales y de aprendizaje, la tecnología. Todo esto supone que la etapa educativa del bachillerato debe adaptarse a estos cambios en la forma de aprender porque si no el fracaso seguirá siendo alto, incluso para alumnos brillantes, creativos y trabajadores.

Bueno, y si no hacemos todo este esfuerzo por adaptar el sistema educativo a los cambios sociales y de aprendizaje y seguimos queriendo seleccionar, excluir y quedarnos con la “creme de la creme”, en la próxima reforma educativa esta etapa educativa del bachillerato la podríamos llamar: el olimpo. El Olimpo de los Dioses

 

AUTOR

Manuel Jesús Fernández

Todos los relatos por: Manuel Jesús Fernández
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