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Las barbas en remojo

Parece que la Comunidad de Madrid, haciendo gala del oportunismo típico de aquellas administraciones educativas que, paradójicamente, no terminan de entender el papel de la Escuela, ha anunciado, según la prensa, que va a prohibir el uso de los móviles en los centros. Pero, resulta que lo que de verdad pasa es que no pasa nada, que van a regular algo que ya está regulado. Pero, como también ocurre frecuentemente en estos casos, han dejado sus vergüenzas al aire porque parece que aprender ahora es concentrarse, memorizar y atender, o al menos eso dice la presidenta de la comunidad madrileña. Y sí, claro que es bueno que para aprender haya concentración, memorización y atención, pero el aprendizaje ha dejado de ser ya como en el mundo analógico, el aprendizaje, nos guste o no, como el mundo en que se desenvuelve, es ya digital. Y por eso, ahora es mucho más difícil enseñar, porque hay que aprender con mucho ruido (estímulos, distracciones e infoxicación) alrededor. Y por eso considero (es mi punto de vista, vale muy poco, pero es el resultado de 32 años de experiencia docente) que hay que enseñar para el mundo real y no para uno que no existe.

Comprendo que el uso de dispositivos móviles en los centros plantea problemas y dudas como a qué edad, en qué niveles, para qué cosas, etc., y que las mismas familias, como me han comentado en algunas de mis tutorías, es algo que ven como un riesgo porque saben que sus hijos están algo enganchados, y es algo que también ven con mucha reticencia los propios docentes. Pero este tema tan recurrente de los móviles en los centros, es algo que va mucho más allá de permitirlos o no o de cómo regular su uso, es algo que entra de lleno en el papel de la Escuela como institución formativa. Si queremos que pierda esa función, si queremos que sirva de poco, prohibamos y sigamos negando la evidencia, sólo en la Escuela, de nuestra realidad digital. Pero si queremos que la Escuela recupere esa función primordial no debemos prohibir, sino aprovechar las posibilidades que nos ofrecen los dispositivos para acercar el mundo real a la Escuela. Que tengamos una Escuela real, no una Escuela aislada y (para mí, entonces) completamente inútil.

Siempre he pensado también que es mucho mejor educar que prohibir y por eso siempre he defendido el uso regulado del móvil en el aula y eso es lo que ocurre en las aulas donde comparto aprendizajes con el alumnado, tal como le ocurre también a otros muchos docentes. Por eso creo que ante tanto ruido y tanta incapacidad para entender el aprendizaje digital podamos compartir nuestras experiencias de aula utilizando los dispositivos móviles. Se me han ocurrido dos hashtag, #YoUsoMovilEnAula y #EducarYnoProhibir, para que el #claustrovirtual las comparta. Espero que os animéis a hacerlo. Yo, aparte de lo publicado ya, os comparto este Padlet con las creaciones y actividades de mi alumnado este primer trimestre, casi todo elaborado con sus móviles:

Made with Padlet

Porque mi experiencia me dice, y los alumnos me lo confirman, que se sorprenden de lo que pueden hacer con  sus móviles, que puedan usarlo para el aprendizaje, crear vídeos, grabar, compartir cosas del aula y que se convierta en una herramienta de aprendizaje que usarán, a partir de ese momento, de otro modo. Les ayudamos a ver más allá de sus propias narices, les ayudamos a no ser huérfanos digitales, les ayudamos a ser más responsables y digitalmente competentes y con su propio dispositivo. Porque esa es otra cuestión muy importante y capital: es su móvil, no un ordenador del centro, más o menos operativo, un aparato que ya no usan, como la tele. Todo es en el móvil, ¿por qué no el aprendizaje?

Yo, por si acaso, pongo las barbas en remojo.

 

 

AUTOR

Manuel Jesús Fernández

Todos los relatos por: Manuel Jesús Fernández

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